abril 15, 2013

Edgardo Madanes. Esculturas en mimbre.

Muy cerca de Buenos Aires, ciudad en donde vivo, comienza una zona geográfica muy particular llamada Delta del Paraná. La visito con frecuencia buscando el aire libre para vitalizar mi organismo. Allí la naturaleza se expresa a su voluntad. La vegetación salvaje avanza cubriendo los posibles claros que un ocasional conquistador haya intentado producir. A menudo los innumerables ríos formados entre pequeñas islas salen de su cause cubriendo la tierra, por esta causa “las subidas” y “las bajantes” de las aguas dirigen la vida de los lugareños.
La supervivencia en la región esta ligada a la acción de flotación, a elevar los objetos del suelo y a amarrar las embarcaciones a la tierra. De esta manera se ha tejido una trama entre los pocos habitantes y la naturaleza.
La mayoría de los isleños viven de la producción de especies vegetales. Una de ellas es el mimbre, sustento económico de muchas familias tanto por el cultivo como por la producción artesanal, fundamentalmente en cestería y mobiliario.
La tierra nos une – la tierra nos separa es una obra producida para la 8ª Bienal de la Habana. Ella surge de las vivencias y las observaciones personales en el Delta, tanto de su paisaje como de las acciones que realizan los lugareños.
Utilizo el mimbre a modo de analogía con el individuo. Sus varillas fueron nutridas por la tierra y aquí en esta obra son tensadas por ella.
La tierra generadora de vida y nodriza de los que la habitan se presenta embolsada, manipulada.
Las varillas construyen un paisaje conformado por redes. En este espacio convoco al visitante a insertarse en la propuesta a navegar por ella a vivenciar un paisaje que le permita imaginar nuevos sistemas para la vida.
En definitiva tejer es buscar un cómplice, un otro en donde sostenernos, abrazarnos y enlazarnos para juntos tramar un dispositivo con un fin determinado.

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