noviembre 17, 2012

Los inicios de la fotografía en el Japón

Estampa del artista Issen Yoshikazu, fechada en 1861, que 
representa a un francés realizando un daguerrotipo en el Japón.
 
El Japón fue uno de los últimos grandes países modernos a los que llegó la fotografía. En efecto, el daguerrotipo, que se había difundido rápidamente desde que fuera presentado en París en 1839, no se introduciría en aquel país asiático hasta quince años más tarde, pero en realidad el inicio de la fotografía japonesa debe situarse en 1859, con la primera y tímida apertura del país al resto del mundo al final del shogunato [1]. De hecho, fueron algunos fotógrafos extranjeros que llegaron a las ciudades costeras japonesas quienes divulgaron en el país el arte de la luz. 
 Los fotógrafos japoneses, pese a su limitación de medios en la mayoría de los casos, muestran un extraordinario dinamismo que se divulga entre los distintos estratos de la sociedad. A principios de la década de 1870 la fotografía ya está presente incluso en los centros rurales más remotos gracias a la actividad de fotógrafos ambulantes que utilizan la ambrotipia, procedimiento que allí tuvo mucho éxito, al igual que el daguerrotipo o el ferrotipo en los Estados Unidos. Los japoneses adoptaron muy rápidamente esa sencilla técnica adaptándola a su cultura. Los ambrotipos japoneses, a causa de su cajoncito no sellado, no se pueden mostrar fácilmente ni se pueden colgar de las paredes; se trata, pues, un tipo de fotografía con unas características muy particulares. [5] Alrededor de 1890, cuando el precio del papel había bajado y empezaban a circular ampliamente tarjetas de visita ilustradas de políticos, actores y geishas, el ambrotipo y su frágil imagen única sobre cristal continuban siendo muy populares en el Japón.
 

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